7 razones por las cuales comerse las uñas es malo

Morderse las uñas es una mala practica que miles de personas tienen y desarrollan desde la infancia.

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Aunque la mayoría de nosotros ha pasado alguna vez por esa condicion, solo algunos la retienen a lo largo de los años.

La onicofagia, popularmente conocido como “comerse las uñas”, es un problema muy frecuente a cualquier edad y puede traer muchas consecuencias negativas para la salud.

Si bien podemos decir que solo se trata de algo estético, lo cierto es que morderse o comerse las uñas conlleva situaciones o dolencias que vale la pena impedir.

En este post te explicaremos  por qué es un mal hábito que debes eliminar.

Motivos para comerse las uñas

Morderse las uñas es una mala practica que miles de personas padecen y desarrollan desde la infancia. Aunque la mayoría de nosotros ha padecido alguna vez por esa situación, solo algunos la retienen a lo largo de los años.

Una de las características más destacadas de este hábito es que no nos damos cuenta de él. Es decir, que se hace de manera normal mientras miramos televisión, viajamos en metro o hacemos la fila del mercado.

Por esta razón se torna muy difícil dejar de morderse las uñas. Aunque sepamos que queda antiestético, nos duelan los dedos o incluso dejemos de hacer otras actividades por quitarnos el último pedacito de uña… Lo seguimos haciendo.

Es necesario establecer cuál es el origen de esta manía. La principal causa, según las investigaciones, es la ansiedad. Esto significa que al comerse las uñas, la mente encuentra una vía de escape para los problemas, las preocupaciones o los sentimientos negativos.

Los cuadros de angustia y de estrés suelen ser también otras de las razones por las que una persona se muerde las uñas. Con el paso del tiempo este hábito pasa a ser como un “tic nervioso”, incontrolable y cotidiano.

¿Cómo dejar de comerse las uñas?

Para eliminar esta manía muchas mujeres tienen en cuenta la estética. En el caso de los hombres puede ser un poco más complicado, pero no imposible.

Quizás hayas probado esmaltes con sabor amargo, vendarte las uñas o incluso “pagar” una multa poniendo monedas en un frasco cada vez que te descubrías mordiéndote los dedos…

Sin embargo muchas veces necesitamos de otro tipo de “incentivos” para poder dejar un mal hábito (como ocurre también con fumar o beber alcohol): saber qué problemas ocasiona.

El hecho de comerse las uñas afecta tanto su crecimiento como su estructura al generar microrroturas en las diferentes capas. Por eso crecen de forma desigual y no cubren toda la superficie del dedo.

¿Qué efecto tiene morderse las uñas?

Dentro de las consecuencias de tener este hábito podemos diferenciar dos grandes grupos: físicos y psicológicos o emocionales.

En cualquier caso, vale la pena tenerlos en cuenta si queremos dejar de comernos las uñas o si buscamos más razones para hacer el esfuerzo e intentarlo una vez más:

Falta de crecimiento

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Cuando la uña es mordida hasta lo más profundo tarda mucho en volver a crecer y, si lo hace, será de forma inadecuada. Esto, por ejemplo, provoca que los dedos no se vean bien y afecten la belleza de las manos.

Dolores

Al querer agarrar algún objeto, abrir un envoltorio, utilizar herramientas, escribir en el ordenador o en el móvil el dolor es innaguantable. No podemos hacer nuestras actividades cotidianas de manera eficaz ya que el simple contacto de los dedos con cualquier material nos paraliza.

Enfermedades bacterianas

Las uñas son un sitio “ideal” para que proliferen bacterias de todo tipo debido a que los dedos están constantemente manipulando cosas que pueden estar contaminados o sucios.

Entre las especies más “populares” que se desarrollan debajo de las uñas están la Salmonella y la E. Coli (ambas transmitidas por alimentos crudos).

Cuando nos llevamos los dedos a la boca automáticamente estos microorganismos pasan a las mucosas y, desde allí, directos al interior de nuestro cuerpo, donde causan estragos.

No obstante, para algunos médicos aquellos que se muerden las uñas tienen el sistema inmune más fuerte debido, justamente, al ingreso de estas bacterias: el organismo ha sabido defenderse de ellas y ya no enferma.

Problemas dentales

Los dientes frontales son los que mayormente “se encargan” de morder las uñas. Esto aumenta el desgaste en los bordes de las piezas dentales y, además, aumenta la sensibilidad oral debido a que se va perdiendo el esmalte que las recubre.

Como si fuera poco, nuestro hábito también puede provocar maloclusión dental (mal alineamiento) y problemas para masticar o incluso dormir si la boca no cierra completamente.

Factores emocionales

Uno de los típicos hábitos de los que se comen las uñas es ocultar sus manos. Más allá de las cuestiones de la moda, lo cierto es que a nadie le gusta que le vean las uñas mordidas o partidas.

Entre las consecuencias psicológicas de esta manía encontramos vergüenza, baja autoestima, frustración y tristeza.

A su vez, ocasiona problemas sociales, sobre todo en las mujeres, quienes prefieren dejar de ver a sus amigas o conocidas por no seguir los cánones de belleza estipulados.

Dolores articulares

Aunque pueda sonar extraño, esta manía causa dolores en las cervicales y la mandíbula debido al esfuerzo que deben hacer los músculos para quitar los fragmentos de uña.

Enfermedades infecciosas

Cuando te muerdes las uñas eres más vulnerable a sufrir una enfermedad llamada paroniquia. Se trata de una infección en los dedos que provoca hinchazón, enrojecimiento y producción de pus.

Se desarrolla cuando ingresan bacterias en las fisuras o desgarros de la piel (que son más habituales por estar en contacto con la saliva).

Los hongos también pueden ser comunes cuando la carne de los dedos está “al aire libre” y sin la protección de la uña.

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Este post fue greacias a: http://www.itg-salud.com/articulo.php?id=111306

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