La alimentación como tratamiento de la resistencia a la insulina

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La insulina es una hormona producida por el páncreas y es una de las hormonas encargadas de mantener controlados los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Específicamente ayuda a “bajar” los niveles de azúcar cuándo estos se elevan. La acción de la insulina es hacer que la glucosa entre a la célula para que nos aporte energía. En la resistencia a la insulina, el organismo produce insulina, pero esta no logra que la glucosa entre en las células. Frente a esta situación, el páncreas produce mayores cantidades de hormona.

La resistencia a la insulina es un proceso que involucra tanto factores de familia ( Genéticos) como factores adquiridos y existe una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a una persona a desarrollar esta enfermedad. Dentro de estos factores encontramos  sobrepesosedentarismomujeres con circunferencia de cintura mayor a 88 cm (aunque lo óptimo es bajo 80 cm)hombres con perímetro de cintura mayor a 102 centímetros (aunque lo óptimo es bajo 94 cm)antecedentes familiares de Diabetes mellitus tipo 2síndrome de ovario poliquístico, etc… Más que los kilos que pesemos, el riesgo lo aumenta la distribución de la grasa. Cuando la grasa se acumula a nivel abdominal es mayor el riesgo que si se acumula en glúteos y piernas. Hay que pensar que además de la grasa que podemos “ver” (guatita, michelines, etc.) hay más grasa que se acumula entre las vísceras, y eso es lo peligroso.

En algunos países, más del 20% de la población tiene resistencia a la insulina y considerando como aumenta la obesidad, se espera que este % vaya aumentando aún más.

El diagnóstico de esta enfermedad se da a través de un examen de sangre que determina niveles de insulina en la sangre y también mediante un examen físico en el que se buscan signos de resistencia a la insulina como acantosis nigricans (piel oscurecida en cuello, axilas, pliegues, etc) y presencia de acrocordones (son como unas verruguitas o también llamados “lunares de carne” que también se encuentran en cuello, axilas, etc). Vale decir que estos signos son muy antiestéticos.

En el tratamiento de la resistencia a la insulina, la alimentación juega un papel fundamental. Los estudios científicos demuestran que es más efectivo un plan de buena alimentación asociado a ejercicio físico que el tratamiento farmacológico. De todas formas si sus médicos determinan que es necesario usar fármacos, deben tomarlo tal como se los indique, pero no piensen que tomando el medicamento no es necesario hacer dieta ni ejercicio. El tratamiento debe ser completo: dieta, ejercicio y fármaco en el caso de que sea necesario. Lo único que se logra tomando medicamentos sin dieta es que cada vez que tengan control, su médico les irá subiendo la dosis de su  medicamento… Así que a ponerse las pilas las que tengan esta enfermedad. No es para deprimirse ni atacarse, de hecho lo podemos revertir bajando de peso, pero es importante tomar conciencia de que si no se controla a tiempo, puede progresar a diabetes en algún momento de la vida.

La alimentación adecuada hará bajar de peso y esto controlará la insulina. En la mayoría de las veces los médicos suspenden el tratamiento farmacológico cuando los pacientes llegan a un peso adecuado. Esto porque sólo manteniendo el peso adecuado, una alimentación saludable y ejercicio se controla la insulina sin necesidad de medicamentos.

Bueno, veamos cómo debe ser la alimentación en esta enfermedad.

Debemos eliminar de la dieta todo tipo de azúcares (bebidas con azúcar, néctar,  lácteos azucarados, golosinas, pasteles, mermeladas, miel, etc) además de eliminar las harinas blancas.

Debemos tener en cuenta el índice glicémico de los alimentos. El índice glicémico determina la respuesta glicémica del organismo ante la ingesta de algún alimento. Los alimentos de alto índice glicémico son los alimentos que cuando los comemos, nos entregan el azúcar en la sangre de forma rápida. Los de índice glicémico bajo entregan el azúcar de forma más lenta. Los alimentos de índice glicémico bajo o medio son los que debemos preferir en esta enfermedad.

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Si consumimos un alimento que nos entregue el azúcar de forma rápida, nuestro páncreas deberá producir más insulina para regular la glicemia que sube rápido. Si consideramos que por tener resistencia a la insulina ya estamos produciendo más insulina de lo normal, con comidas normales, imagínense al pobre páncreas con un alimento de alto índice glicémico!!!…  Aquí les doy ejemplos de alimentos:

Alimentos de alto índice glicémico: azúcar de mesa, golosinas, pan blanco, papas, chocolates, mermeladas con azúcar, cereales azucarados, pastas (de harina refinada), miel, galletas de agua, galletas de soda, arroz blanco, jarabe de maíz, jarabe de glucosa (estos dos últimos son típicos aditivos alimentarios que encontramos en las barritas de cereal).

Alimentos de índice glicémico medio: arroz integral, cereales hojuela integral, mermeladas sin azúcar, jugos de fruta sin azúcar, cereales integrales en general (avena, pastas integrales), ciruela deshidratada, plátano, mango, pepino dulce, melón, etc.

Alimentos de bajo índice glicémico: Carnes, pescados, huevos, verduras crudas, legumbres, la mayoría de las frutas frescas (manzana, durazno, ciruelas, naranja, mandarinas, mora, etc),  lácteos sin azúcar, frutos oleaginosos como avellanas, aceituna, maní, nueces, etc.

OJO! No significa que los alimentos de alto índice glicémicos hay que eliminarlos de la dieta totalmente (lo único que se prohíbe son los azúcares y harinas blancas). Nosotros podemos bajar el índice glicémico de la dieta haciendo mezclas. Por ejemplo, bajamos el índice glicémico de un almuerzo que consista en pastel de papa (alto índice glicémico)  agregando un plato gigante de ensalada cruda. Siempre deben incluir verduras (crudas de preferencia) en el almuerzo y la cena. No beban jugos néctar ni siquiera light, porque el concentrado de frutas ya aporta carbohidratos que se absorben rápido. Si no pueden comer sin estar tomando un vaso de jugo, prefieran los que vienen en polvo y sin azúcar como Livean, Vivo, Nestea, Zuko light, Fructus light, etc. De postre, pueden consumir gelatina dietética o alguna fruta fresca de bajo índice glicémico. Recuerden que la fibra baja el índice glicémico en los tiempos de comida (desayuno, colación, almuerzo, once… etc.)

En el desayuno, es el único horario en que recomiendo los jugos naturales. Esto suponiendo que irá acompañado de un cereal integral (pan integral, hojuelas de cereal integral, etc.). Sino, siempre preferir la fruta entera.

De colación eviten las barritas de cereal, las golosinas, jugos con azúcar y lácteos con azúcar. Tienen alto índice glicémico, lo que llevará a que suba la insulina.

Generalmente las personas que tienen resistencia a la insulina sienten hambre todo el día. Esto se puede deber al desorden en la alimentación, donde la glicemia no se mantiene estable, sube y baja,  y cada vez que baja aumenta el hambre.

La insulina también influye en el metabolismo de las grasas. Funcionaría como un “ahorrador” de grasa. Esto también podría explicar que las personas con resistencia a la insulina les costarían más bajar de peso, pero no le echemos la culpa a la enfermedad de que no podemos bajar. Siguiendo un orden con las comidas, alimentándonos bien, sin azúcares, haciendo ejercicio y tomando el fármaco en caso de que el médico lo indique, el organismo estaría funcionando normal, por lo tanto podrían bajar de peso igual que cualquier otra persona.

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Estas informaciones nunca deben sustituir las indicaciones de tu médico, si tiene dudas consulta tu médico.

Fuente del articulo: Saludatiempo.blogspot.com

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